
Martes, 9 de Septiembre de 2008
Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) se han impuesto en el tejido productivo de la sociedad y han abierto un puente entre la Unión Europea (UE) y América Latina, con el objetivo de fomentar la comunicación, participación, intercambio de información y desarrollo para las empresas, instituciones, entidades e instituciones oficiales, donde la cooperación, instrumento necesario para el cumplimiento de los criterios básicos, ha conseguido ser el eje dinamizador en los distintos colectivos sociales.
Los últimos estudios en materia de Nuevas Tecnologías han señalado que la inversión realizada durante el ejercicio 2007 ha superado los 2,7 billones de euros, lo que supone un crecimiento del 5,4% con respecto al 2006, aunque ha habido una pequeña desaceleración, como demuestran los datos del Instituto Audiovisual de las Telecomunicaciones Europeas (IDATE) publicados recientemente.
Por su parte, a pesar de que Norteamérica cuenta con el principal volumen de mercado (882 millones de euros), el crecimiento más significativo ha provenido de América Latina, África y Oriente Medio, que han entendido que la clave del Siglo XXI radica en la mejora de los sistemas de información y en la introducción de herramientas (software) para agilizar la comunicación.
La tecnología manda y ha impuesto nuevas reglas del juego, así como un orden social donde predomina el conocimiento y acercamiento a la "red de redes" por parte de todos los colectivos de la sociedad. La autonomía, oportunidades de negocio, simplicidad y comodidad que ofrece Internet, ha abierto un camino en el que no todo son luces, y aparecen algunas sombras que requieren diversos estudios para facilitar el acceso, aunque éste, en ocasiones, no es siempre el deseado por las condiciones técnicas.
En este caso, en la Unión Europea de los 27, hemos descubierto que el 42% de los hogares europeos cuenta con banda ancha, es decir, con un equipo informático conectado a la red.
Sin embargo, en América Latina, el desarrollo y acercamiento de la Sociedad de la Información es más lento, como aparece reseñado en los diversos documentos realizados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), al igual que los informes presentados por la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico).
En este sentido, si seleccionamos el caso español, observamos el aumento e interés de todas las instituciones en fomentar las TIC´s para asentar un sistema de comunicación basado en la libertad de horarios, como una plataforma de adquisición de bienes u obtención de información con el fin de satisfacer la demanda, o bien, como una pasarela para realizar las compras, que se configura como un reclamo social para evitar –por ejemplo- una cola en un supermercado o librería.
Por otro lado, las herramientas y aplicaciones agrupadas en la Web 2.0 han permitido la participación directa en Internet, por lo que en Europa y América Latina, el fomento y apertura de las redes sociales, han tenido una sensacional acogida como vehículos culturales que han conseguido el intercambio de ideas y conocimientos. La apuesta gubernamental, en este caso con la ayuda y colaboración de la Comisión Europea, a pesar de que no todos los proyectos técnicos aparecen publicados en las distintas páginas Web institucionales, apuntan al fomento del progreso social, cultural y económico, pero por medio de la gestión de plataformas técnicas que recojan los principales ejes de cohesión entre el viejo continente y la mayoría de países latinoamericanos.
No es de extrañar, que teniendo en cuenta el vínculo idiomático que pueda unir a España con, por ejemplo, naciones como Chile, Argentina o Colombia, sea una oportunidad en la realización y ejecución de programas en conjunto para el fomento de la formación y plataformas bidireccionales que puedan asentarse con el tiempo en soluciones a corto y largo plazo.
Por otra parte, el 94% de las pymes y grandes empresas españolas cuentan con acceso a Internet y el 92% con banda ancha. Asimismo, el 52% de las empresas con acceso a la red cuenta con página Web, según el estudio publicado por la empresa Red.es titulado La Sociedad en Red 2007.
Por su parte, en América Latina, a pesar de haber contado con proyectos piloto para la instalación del PLC (Power Line Communications), o lo que es lo mismo, un sistema de comunicaciones mediante energía o utilizando la red eléctrica, que se realizaron en Chile o Argentina, o bien, la actualidad de sus líneas de telecomunicaciones, la prioridad ha pasado a otras áreas, aunque la estructura y medios técnicos empleados puede llegar a ser igual o más fiable que los utilizados en el caso norteamericano o europeo.
Al margen de lo mencionado hasta ahora, y dejando a un lado las inversiones en TIC´s (telefonía fija, telefonía móvil, Internet y TV de pago), y, como es lógico, en adquisición de equipos y sistemas informáticos (servidores, ordenadores de sobremesa y portátiles), así como programas de gestión y contabilidad (software), la seguridad es una de las preocupaciones en un mundo donde se está "redactando" y "obrando" para intentar conseguir un consenso común en materia de Nuevas Tecnologías y uso de las mismas.
El acceso libre a la información, no siempre está permitido y muchas de las navegaciones que se hacen levantan cierta polémica, por no decir que la inseguridad crece en función del usuario o intenauta. La amenaza de los virus, los equipos defectuosos, las compras realizadas que no se corresponden con lo que deseamos, o bien, la falta de información y no cumplimiento de las distintas leyes (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, Ley de Protección de Datos de Carácter Personal o Ley del Comercio Electrónico Minorista) hacen que la sociedad desconfíe de un medio en el que muchos de los procesos productivos están delegados desde hace cuatro años en adelante.
Por lo tanto, muchos son los apartados enunciados, pero la promoción de una sociedad organizada y productiva parte de cómo eduquemos a las generaciones en acceso a las telecomunicaciones, que se han configurado en un reto y ya en una obligación educativa y laboral.
